El reflexionar me hace crecer y el crecer me permite reflexionar…
En la vida uno va encontrando la verdad paso a paso de este mundo mágico lleno de fantasías las cuales nos hacen soñar, con misterios que nos permiten crear y que nos llevan a crecer. Este paso a paso es un despertar dulce que nos entrega claridad, que nos muestra que amanecer no es tan solo despertar sino que significa empezar, descubrir, entregarse a los sueños que buscan respuestas y enamorarse de los pensamientos que encuentran preguntas, eso es aprender, dejarse llevar por hacer que un dia normal se torne intenso, el cual nos permita cerrar los ojos haciéndonos hundir en un mar de conceptos que rompen como olas de ideas que bañan a nuestra mente. Esto y tan solo esto es a si, creer que la vida pasa rápido segundo tras segundo pero sin embargo yo puedo caminar más despacio, detenerme y observar entendiendo que dejarse intoxicar por lo mágico de la naturaleza no me hace sentir errante por querer llegar más allá y descubrir un universo nuevo que te abraza, que te enreda, que te hipnotiza dejando pasar los días haciendo que tu tiempo no se de cuenta del tiempo.
Encontrar aquellas cosas que están tan cerca de nosotros que sin embargo se alejan perdiéndose en un nombre tan confuso como podría ser las ciencias deja en nosotros la idea que “hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana”. A si como nos decía Einstein, de esta manera como la percibo yo debemos encontrar en nuestra estupidez el compás que nos guiara a seguir perdiéndonos en el infinito, a seguir buscando las respuestas que claman en un ritmo suave y lento excitando el alma para hacer concebir en nuestro sentir el descubrimiento. Aquella cosa que nos hace caer y pensar en querer mirar tan lejos que la palabra lejos se vuelve un horizonte cercano dándonos a conocer que se puede mirar mas allá como lo es la ciencia, es para aquel que prefirió oír antes de permitirse hablar, que dejo de lado esa razón de estado inconciente por una razón que lleva a un estado conciente otorgándoles a aquella persona ojos que quisieron mirar esas cosas ciegas de la vida antes de mirar como se lleva una vida a ciegas.
Dejo en mis palabras el arte de enseñar la pasión de querer aprender ciencias el cual me permite ser protagonista de aquel sentimiento apasionante, sino a si de esta forma que me hace vivir por ella olvidándome de saber si fue mi curiosidad la que la encontró, o fue ella la que me ato aclarando que me ha encontrado. Lentamente se va aprendiendo esta forma del saber hallando la necesidad de entrar cada vez con más y más fuerza en un acto sencillo en el que el conocer hace callar las voces entregándose sincero, en el cual el acto del conocer se vuelve en todo lo que uno espera transformándose en un pacto que murmura que “lo que sabemos es una gota de agua, mientras lo que ignoramos se vuelve un océano” a si como lo escucho Newton en un susurro suave, a si como debemos escucharlo nosotros y entregarnos a este medio que nos permite hablar, que nos deja explorar.
Hablemos a través de la experimentación que nos lleva a probar, a sentir que un camino se transforma en miles de salidas que me dejan ver cosas nuevas y me da la capacidad de entender que las cosas no se encierran en una verdad única, pero que sin embargo estas se relacionan en una única verdad. Es necesario para aquel que prefirió oír y tener ojos que decidieron mirar plasmarse del empirismo el cual hace que uno caiga en la complicidad de caer en el acto de conocer, para luego experimentar y buscar que significa pensar en una salida. Sabemos bien de lo que sabemos, de lo que tenemos, no obstante lo dejamos de lado por una pereza absurda de dejar que las cosas lleguen a nosotros para luego someternos y someter a nuestro alrededor a esas cosas que por más que aprendamos siguen siendo cosas absurdas.
Las ciencias se deben aprender afuera, en un medio en el cual la imaginación sea objetiva mientras que nuestro espíritu es subjetivo dejándose llevar por el color y lo sencillo que significa tocar, sentir, escuchar. Salvemos a nuestra mente de esas cuatro paredes frías que nos alejan de lo maravilloso que es entender que todas aquellas cosas que están impresas en las hojas de libros viejos se pueden tomar con las manos, miremos a aquellos que callan y se dejan callar como sus ganas se desvanecen como el agua y que deja de lado la curiosidad de descubrir. Hablemos y no dejemos que nos ocurra esto en el cual se borra nuestra identidad y nos somete a ser un tornillo más de una tonta sociedad que busca crecer en conjunto separando aquello que se parece a distinguir lo negro del blanco, pero que no se da cuenta que “las religiones, artes y ciencias son ramas de un mismos árbol” a si como decía Eistein, a si como me permito entender que las cosas por mas distintas que sean pueden llegar a conformar un todo.
Entonces de esta manera se aprende las ciencias, dejándose entregar al mundo para hacerse uno y todo, para experimentar y encontrar, para escuchar y hablar, para entender que el leer se transforma en el sexo que impulsa a tu cuerpo permitiéndote anteponerte a los hechos haciendo que el acto de conocer se vuelva un mar en calma y que el experimentar te muestre senderos limpios.
De esta manera se aprende, dejando en manifiesto que el mundo podrá calmar mi mente pero que nunca podrá calmar mi sangre el que buscara incesante la respuesta, que me hará explicar mas claro, que me permitirá comprender mas cosas y que me clamara a decir a si de la misma forma como lo decía Laplace, “que si existiera una mente que conociera a todas las partículas y su posición, seria capaz de predecir el mas mínimo cambio con el máximo de rigor”.
A si, sino así de este modo se puede aprender, sino a si de esta manera se puede llegar a reflexionar.
Jorge Cortés
En la vida uno va encontrando la verdad paso a paso de este mundo mágico lleno de fantasías las cuales nos hacen soñar, con misterios que nos permiten crear y que nos llevan a crecer. Este paso a paso es un despertar dulce que nos entrega claridad, que nos muestra que amanecer no es tan solo despertar sino que significa empezar, descubrir, entregarse a los sueños que buscan respuestas y enamorarse de los pensamientos que encuentran preguntas, eso es aprender, dejarse llevar por hacer que un dia normal se torne intenso, el cual nos permita cerrar los ojos haciéndonos hundir en un mar de conceptos que rompen como olas de ideas que bañan a nuestra mente. Esto y tan solo esto es a si, creer que la vida pasa rápido segundo tras segundo pero sin embargo yo puedo caminar más despacio, detenerme y observar entendiendo que dejarse intoxicar por lo mágico de la naturaleza no me hace sentir errante por querer llegar más allá y descubrir un universo nuevo que te abraza, que te enreda, que te hipnotiza dejando pasar los días haciendo que tu tiempo no se de cuenta del tiempo.
Encontrar aquellas cosas que están tan cerca de nosotros que sin embargo se alejan perdiéndose en un nombre tan confuso como podría ser las ciencias deja en nosotros la idea que “hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana”. A si como nos decía Einstein, de esta manera como la percibo yo debemos encontrar en nuestra estupidez el compás que nos guiara a seguir perdiéndonos en el infinito, a seguir buscando las respuestas que claman en un ritmo suave y lento excitando el alma para hacer concebir en nuestro sentir el descubrimiento. Aquella cosa que nos hace caer y pensar en querer mirar tan lejos que la palabra lejos se vuelve un horizonte cercano dándonos a conocer que se puede mirar mas allá como lo es la ciencia, es para aquel que prefirió oír antes de permitirse hablar, que dejo de lado esa razón de estado inconciente por una razón que lleva a un estado conciente otorgándoles a aquella persona ojos que quisieron mirar esas cosas ciegas de la vida antes de mirar como se lleva una vida a ciegas.
Dejo en mis palabras el arte de enseñar la pasión de querer aprender ciencias el cual me permite ser protagonista de aquel sentimiento apasionante, sino a si de esta forma que me hace vivir por ella olvidándome de saber si fue mi curiosidad la que la encontró, o fue ella la que me ato aclarando que me ha encontrado. Lentamente se va aprendiendo esta forma del saber hallando la necesidad de entrar cada vez con más y más fuerza en un acto sencillo en el que el conocer hace callar las voces entregándose sincero, en el cual el acto del conocer se vuelve en todo lo que uno espera transformándose en un pacto que murmura que “lo que sabemos es una gota de agua, mientras lo que ignoramos se vuelve un océano” a si como lo escucho Newton en un susurro suave, a si como debemos escucharlo nosotros y entregarnos a este medio que nos permite hablar, que nos deja explorar.
Hablemos a través de la experimentación que nos lleva a probar, a sentir que un camino se transforma en miles de salidas que me dejan ver cosas nuevas y me da la capacidad de entender que las cosas no se encierran en una verdad única, pero que sin embargo estas se relacionan en una única verdad. Es necesario para aquel que prefirió oír y tener ojos que decidieron mirar plasmarse del empirismo el cual hace que uno caiga en la complicidad de caer en el acto de conocer, para luego experimentar y buscar que significa pensar en una salida. Sabemos bien de lo que sabemos, de lo que tenemos, no obstante lo dejamos de lado por una pereza absurda de dejar que las cosas lleguen a nosotros para luego someternos y someter a nuestro alrededor a esas cosas que por más que aprendamos siguen siendo cosas absurdas.
Las ciencias se deben aprender afuera, en un medio en el cual la imaginación sea objetiva mientras que nuestro espíritu es subjetivo dejándose llevar por el color y lo sencillo que significa tocar, sentir, escuchar. Salvemos a nuestra mente de esas cuatro paredes frías que nos alejan de lo maravilloso que es entender que todas aquellas cosas que están impresas en las hojas de libros viejos se pueden tomar con las manos, miremos a aquellos que callan y se dejan callar como sus ganas se desvanecen como el agua y que deja de lado la curiosidad de descubrir. Hablemos y no dejemos que nos ocurra esto en el cual se borra nuestra identidad y nos somete a ser un tornillo más de una tonta sociedad que busca crecer en conjunto separando aquello que se parece a distinguir lo negro del blanco, pero que no se da cuenta que “las religiones, artes y ciencias son ramas de un mismos árbol” a si como decía Eistein, a si como me permito entender que las cosas por mas distintas que sean pueden llegar a conformar un todo.
Entonces de esta manera se aprende las ciencias, dejándose entregar al mundo para hacerse uno y todo, para experimentar y encontrar, para escuchar y hablar, para entender que el leer se transforma en el sexo que impulsa a tu cuerpo permitiéndote anteponerte a los hechos haciendo que el acto de conocer se vuelva un mar en calma y que el experimentar te muestre senderos limpios.
De esta manera se aprende, dejando en manifiesto que el mundo podrá calmar mi mente pero que nunca podrá calmar mi sangre el que buscara incesante la respuesta, que me hará explicar mas claro, que me permitirá comprender mas cosas y que me clamara a decir a si de la misma forma como lo decía Laplace, “que si existiera una mente que conociera a todas las partículas y su posición, seria capaz de predecir el mas mínimo cambio con el máximo de rigor”.
A si, sino así de este modo se puede aprender, sino a si de esta manera se puede llegar a reflexionar.
Jorge Cortés

1 comentario:
Estimado Jorge:
Te felicito por la claridez al expresarte, buena ortografía, buen vocabulario.
Compruebas argumentando, pero te sugiero usar citas, para darle mayor calidad a tus escritos.
Te comprometes con la audiencia, captaz l atención del lector.
buen trabajo
Tu nota es: 92
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