sábado, 21 de junio de 2008

¿Qué características debe tener un profesor, para ser un buen profesor?

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Nosotros dejamos que apaguen nuestros sueños, que nos roben la vida con cosas que van en contra de nuestras virtudes las cuales concluyen en la perdida del espíritu, si defendiéramos nuestros pensamientos sentiríamos que nuestros sueños ya no son sueños abriéndose camino como una decisión que nace en lo mas profundo de nuestro ser, y que se hace notar hundiendo nuestros miedos, haciendo fenecer nuestras inseguridades. Que podemos esperar de un cuerpo sin alma que se entrega a un sistema sin provocar un cambio en el contexto que lo rodea, que sentiríamos si llegáramos a un aula sin sillas carente de estudiantes en el cual nuestra voz no se escuchara, nuestras ganas se perdieran y sintiéramos que por mas que intentáramos encontrar algo o a alguien este se encontrara muy lejos como para responder a nuestros llamados. Inevitablemente nuestras acciones tendrán un impacto sobre nuestros educandos, depende de nosotros hacer que este impacto sea cercano para ellos o se aleje como un gran abismo que nos separe de estos, sin importar el estado en que se encuentren nuestros estudiantes debemos ser una luz en sus vidas, sin embargo para esto primero debemos ser nosotros mismos luz de nuestras vidas, busquemos ese momento en nuestras memorias que nos llevo a sentir lo hermoso de una sonrisa la cual nos entregaba alegría, la cual nos decía gracias, dejemos que nuestros sentidos se dejen llevar por las miradas fijas haciéndonos entregar educación, permitiéndonos entregar dignidad.
Entonces sabemos que las inseguridades son muchas, no obstante cuando hay pasión esta se desvanece impulsándonos a ser el primero, a querer mejorar dia a dia. La pasión es la fuerza que debe mover nuestras vidas dejándonos en un silencio acogedor que envuelve nuestro ser y nos inquieta a buscar y seguir buscando la poción que nos transformara en un buen profesor. Un educador debe poseer un espíritu apasionado el cual se plasme en los estudiantes haciendo que sus ganas se enciendan y ardan.
Debemos entregar seguridad con respecto a los conocimientos, el ser eruditos de una disciplina no basta, sino que debemos hacernos parte de esta disciplina amándola en todos los ámbitos ya que si queremos nuestra cátedra seremos capaces de entregar la enseñanza de una forma mas cercana, mas clara y con mucho mayor impacto haciendo que la información inmersa en esta enseñanza quede marcado en los estudiantes de por vida. A mi parecer estos son los componentes que hacen de un profesor mortal a uno que quedara inmortalizado en la conciencia de los aprendices, tal vez no podamos pasar toda la materia que se tenía planificado, sin embargo si somos capaces de detener el tiempo enseñándoles a querer, a sentir lo que es tener dignidad el cual es muy importante haciendo que nuestros estudiantes nunca se sientan menos ante otra persona, si en tan solo un momento podemos hacer que ellos olviden sus problemas mostrándoles que la educación es el mejor camino para llenar nuestra alma y poder encontrar soluciones, sabremos que por menos atención que nos hayan puesto, hemos dejado en los estudiantes pequeñas cosas que impulsara en ellos a hacer grandes cosas.
Un buen profesor es aquel que de lo poco es capaz de lograr mucho, es aquel capaz de ver fuerza y ganas de donde todos no ven nada, un buen profesor es aquel que entendió y es capaz de mostrar que siempre existirá una segunda oportunidad que siempre se puede encontrar una salida, que no hay pena que pueda acabar con una vida, que mas vale intentarlo a nunca atreverse, que si hay caídas estas duelen pero que duelen mas si uno no se levanta, y que vale mas una sonrisa que una lagrima de pena.
Siempre podremos ganar si aceptamos y aprovechamos las habilidades de nuestros estudiantes, sus virtudes son distintas y si logramos que ellos utilicen estas estaremos fomentando sus aptitudes las cuales formaran un conjunto con las de sus compañeros haciendo que mejoren sus actitudes, Siempre ganaremos como profesores si somos capaces de enseñar a enfrentar nuestras diferencias, a entender un conflicto y como actuar ante uno, siempre.
Si decidimos ser buenos profesores entonces debemos ser capaces de sentir que ante la adversidad y ante todo siempre “seremos profesores con todo el corazón”, y que cuando ya no tenga voz siempre tendré el espíritu para seguir y seguir enseñando, que aunque ya no este siempre estará mi memoria que por medio del recuerdo seguirá educando.



Jorge Cortes

1 comentario:

Profesora dijo...

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LA PROFESORA